Esta lección distingue la noche oscura de la desolación espiritual según las reglas de discernimiento de San Ignacio de Loyola. La noche oscura es un proceso místico prolongado en el cual Dios purifica silenciosamente las potencias del alma para la unión de amor. La desolación espiritual, en cambio, es un estado afectivo más breve y fluctuante que puede ser causado por el enemigo o la propia persona. Frente a la desolación se aconseja no hacer cambios y aplicar el discernimiento ignaciano, mientras que en la noche oscura se recomienda la paciencia y el abandono confiado.